Viaje a Bruselas

Vuelvo al blog con esta entrada sobre mi escapadita a Bruselas.

Nos fuimos solo un fin de semana pero fue suficiente para ver la ciudad aunque no tanto para adentrarnos en Bélgica. Pero voy a contar lo que hicimos y vimos esos días. Aviso, si sales barato como nosotros y no te metes en todos los sitios habidos y por haber (museos y demás) puedes ver la ciudad y recorrerla en dos días.

Día 1:

Llegamos a Bélgica por el Aeropuerto de Charleroi, así que para ir a Bruselas puedes pillar el Shuttle (22 € i/v) que te deja en la Gare du Midi donde puedes coger el metro hacia donde quieras ir.

Aquí hago un inciso debido al metro. Lo primero es que allí el logotipo es una M blanca en un fondo azul; segundo, es un caos; tercero, busquen las canceladoras porque en muchas estaciones no es como en España sino con la fe de que el viajero valide su billete y se pueden colar muy fácilmente y sin darse cuenta en el metro (no miro a nadie ejem).

Llegamos a la ciudad y estábamos listos para empezar a verla a eso de las 11 de la mañana. Nuestro recorrido empezó en el Barrio Europeo: vimos el Edificio Berlaymont más conocido como la Comisión Europea; bajamos al Parq Léopold buscando el Parlamento Europeo (si tienen alguna duda es el edificio de cristal que encuentran después de ver todos los demás edificios del parque) y de paso vimos el Museo de Ciencias Naturales y una Biblioteca; como ya se acercaba la hora de comer fuimos a una plaza que está al lado, Place Jourdan, donde he probado las mejores papas fritas de mi vida. En medio de la plaza hay un “puesto” llamado Maison Antoine donde por 6,20 € tienes dos conos enormes de papas fritas con una salsa que elijas.

Hay que decir que lo de las papas fritas es algo típico de allí, y ya que estábamos allí con las cosas típicas, por probar, pedimos una “metraillette” que es un bocadillo con lechuga, cebolla, el ingrediente que elijas (en nuestro caso, pollo), una salsa a elegir y por supuesto, papas. Pero aquí las papas van dentro del bocadillo. Cabe decir que tuvimos que tirar un 70% de la metralleta de lo enorme que era. Otra cosa es que esa plaza pueden encontrar que los establecimientos tienen un cartel que pone “Partenaire de la Maison Antoine” así que no duden y coman allí, sólo tienen que pedir algo de beber y les dejarán comer tranquilamente.

Tras coger fuerzas, fuimos al Parc du Cinquentanaire en el que te encuentras con el Arcade du Cinquentanaire y con 3 museos a los lados del arco: el Autoworld, el Museo Real de Arte y de Historia, y el Museo Real de la Armada y la Historia Militar.

Después de las fotos de rigor, decidimos ir caminando hasta la Catedral de los santos Miguel y Gudula. Desde el parque fue un paseo de 15 o 20 minutos. También hay que tener en cuenta que la ciudad es muy pequeña y las distancias son de risa. Mientras llegábamos a la catedral vimos el Parc de Bruxelles, el Palais de la Nation, y el Theatre du Parc. Llegamos a la catedral, que es enorme e impresiona mucho pero lo mejor es entrar. La historia de este edificio cuenta que empezaron a construirla en 1226, pero no terminaron hasta 300 años más tarde, y eso se nota. Esto es porque puedes encontrar muchos estilos artísticos diferentes y es precioso.

Cuando sales de la catedral, a la derecha te encuentras con el Banco Nacional, y con que sigas caminando unos minutos más acabas en la Grand Place. Atajamos por la Rue des Bouchers, que es una calle estrecha llena de restaurantes que agobia mucho con esos camareros carroñeros que buscan clientela, pero encontramos a Jeanneke Pis (la niña meona), y así que aunque tuvimos que volver hacia atrás, fuimos a ver a Manneken Pis (el niño meón). Ya estábamos un poco cansados después de tantas horas sin dormir, así que fuimos a pasear por las Galerías St Hubert y a tomar algo. Y ahí acabó nuestro primer día de turisteo por Bruselas.

Día 2:

Nos levantamos pronto para ir a ver el Atomium en metro. No pudimos ir al Mini Europe porque por estas fechas está cerrado. La verdad es que no entramos en el Atomium (11 € ) así que nos decidimos por seguir recorriendo la ciudad. Cogimos otra vez el metro hasta acabar en la Iglesia de St Catherine, aunque claro, ya todo es pequeño comparado con la catedral. Pero seguimos caminando por ese barrio para encontrar al último personaje con incontinencia de la ciudad, Zinneke. Si se dan una  vuelta por este barrio pueden encontrar muchas tiendas de ropa de nuevos diseñadores y una calle llena de establecimientos asiáticos. Ah y una cafetería, la primera que encontrábamos en la ciudad. Eso sí, recomiendo no pedir café, lo hacen fatal, 10% café, 90% de leche.

Seguimos hasta el barrio de Marolles buscando el Mercadillo de la Place du Jeu-de-Balle, como el rastro de Madrid pero en pequeñito. Por ese barrio también pueden encontrar murales con personajes de cómic belgas así que vayan atentos.

Ya solo nos faltaba terminar de ver el Barrio Real y Sablon, que desde el barrio de Marolles pueden acceder desde un ascensor que conecta los dos barrios. Cuando subes en el ascensor lo primero que ven es el Palacio de Justicia y unas vistas geniales de la ciudad. Como ya era hora de comer algo, fuimos a un sitio pequeño, lleno de gente, y con unas cristaleras muy art decó, Le Perroquet, donde lo que se come son pitas y todo riquísimo. Dejamos atrás Le Perroquet y nos metemos en la Place du Grand Sablon, con su mercadillo de antigüedades de los fines de semana, con la vista de la Iglesia de Notre Dame de Sablon de fondo, descubrimos la mejor chocolatería del mundo: Pierre Marcolini. Tampoco perderse la Place du Petit Sablon.

Terminamos ese día con el Palacio Real, Museo Belvue y el Museo Magritte, acompañados de un gofre.

Seguro que nos faltaron cosas por descubrir pero vimos lo más importante y las cosas que nos interesaban.

Día 3: 

Nuestro último día nos dedicamos a callejear por la zona de la Grand Place, comprar souvenirs y pasear antes de volver a España.

No voy a mentir, me ha gustado la ciudad, claro que sí, PERO, que conste que es mi opinión y cualquiera puede pensar diferente, pero para ser la capital europea está muy descuidada. Tiene un aire sucio y apagado. También me sorprendió la cantidad de mendicidad que existe. Y que todo está en obras, o eso espero porque si no algunas estaciones de metro dan miedo.

Con esto acabo de escribir, a ver cuál es la próxima escapada ^_^

4 pensamientos en “Viaje a Bruselas

  1. Joder que hambre me ha entrado al ver las papas, miarrrrrma!

    Pues mira que todo el mundo dice que Europa (centro y norte) es limpísima, que están muy concienciados e incluso que multan por ensuciar, sorprendente!

    • A mi es que eso junto a la mendicidad es lo que más me ha sorprendido. Pero luego tienes cosas como que por ejemplo en el hotel te pedían por favor que reciclaras la basura, y contenedores de reciclaje en el metro y encima que se respetaban. Es un poco raro. Quizá no es tanto basura tirada sino los sitios con aspecto sucio o desatendido.

  2. La verdad es que Bélgica es un país que quiero visitar! ayyyyy qué ricas las patatas fritas!!! en Düsseldorf había mil sitios dónde comprarlas!

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